De acuerdo a las
investigaciones realizadas por los arqueólogos Lorenzo Ochoa y Alma Rosa
Espinosa, publicadas por el gobierno del estado de Tabasco en 1987 bajo el
título de "Guía arqueológica del museo de Jonuta y notas históricas de la
región", en la segunda mitad del siglo XVI, por razones estratégicas, los
españoles decidieron reubicar la población de Xicalango, puerto comercial de
gran importancia ubicado en las costas de Campeche (península de Atasta).
Los habitantes de Xicalango
fueron trasladados a Jonuta, una población chontal en las márgenes del río
Usumacinta que para entonces (1579) ya había visto pasar sus años de esplendor,
pero era visto por los españoles como un sitio seguro y estratégico para el
comercio entre la costa y el interior.
En efecto, del siglo VIII al
XIII, Jonuta había sido un importante centro manufacturero de cerámica, la gran
calidad de sus productos (vasos, cajetes, platos y figurillas de barro) había
alentado su exportación a toda la región maya e incluso a los lugares más
distantes de Mesoamérica.